Receta personalizada.
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Ingredientes:
- 46 g de cebolla
- 1 guindilla cayena
- Aceite de oliva
- 1/2 cdta pimentón
- 300 g tomate frito
- Sal
- Un diente de ajo (opcional)
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Elaboración:
- Cortamos la cebolla en trozos pequeños, y la pochamos junto a la guindilla. Usar una tapa para que no pierda humedad y controlar mejor que no se queme.
- Cuando esté bien pochadita, sin quemarse, aunque empezando a dorar, añadimos el pimentón y freímos un poco, lo justo para que tampoco se queme.
- Añadimos el tomate frito, y dejamos que se cocine durante unos 5 minutos, moviendo de vez en cuando para que no se pegue. Si es tomate natural, freír entre 12 y 15 minutos.
- Echar todo en un vaso y batir.
- Para los fanáticos de los pesos, el del tomate viene condicionado por el del tarro elegido. 482 g de peso bruto, menos 176 g del envase, nos deja 306 g (de peso neto) de tomate (al que seguramente le he quitado los 6 g “desaceitando”). El de la cebolla, era el peso del trozo con el que inicialmente hice la receta.
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NOTAS:
- Las cantidades son orientativas. Por ejemplo, si queremos una salsa más picante, echaremos una guindillita más.
- Se puede hacer con tomate natural, friéndolo. Pero personalmente, el resultado me gusta menos.
- El ajo es opcional, pero le da muy buen toque. También un chorrito de algún licor (ron seco o dulce al gusto, whisky, …). Hay recetas que incluyen un poco de zumo de naranja. Yo añado un poquito de tomillo, y a veces comino.
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